En la última edición de la Ortografía de la lengua española, 2010, quedaron eliminadas definitivamente las siguientes tildes:

La del adverbio sólo, que equivale a ‘solamente’, “solo me gustan las rubias”. La del adjetivo, que equivale a ‘no acompañado’, nunca se ha marcado, “Pedro vive solo desde los 17 años”.

La de los pronombres éste, ése, aquél y sus femeninos y plurales, “este se consigue en los EE. UU.; ese, en España, y aquel, en la Argentina”. La de los adjetivos nunca se ha marcado, “este teléfono se consigue en los EE. UU.; ese reloj, en España, y aquel balón, en la Argentina”. ¡Ojo! Siempre se tildan los verbos está, esté, estás, “aunque está claro que estás donde ella está…”.

La de la conjunción ó al lado de cifra, “tiene 44 o más”, “apartamentos de 3 o 4 alcobas”. En los demás casos nunca se ha marcado, “garaje o depósito”, “Lucrecia o Viviana”.

Las de monosílabos como guión, truhán, Sión, “aunque estuvo en el monte Sion, es un truhan que no quiso hacer el guion”.

Ya en 1999 se habían eliminado las de otros monosílabos como rió, “ella se rio ayer”; guió, “él los guio hacia la cumbre”; fió, “no les fio ni a sus amigos”; lió, “se lio su cachito diario”.

Y también las de verbos tildados a los que se le agrega pronombre enclítico, déle, “dele gusto a su paladar”; dispónte, “disponte a presentar tu mejor prueba”; tiráme, “¡flaca, tirame un hueso!”.

Y en 1952 se habían eliminado las de monosílabos como fé, fué, fuí, dió, vió, y las de palabras graves con el diptongo ui, como construído, destruído, imbuídos, fluídas, jesuítas.

Fuente: Fernando Ávila | Fundéu

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